
Dentro de la ficción norteamericana, se podría hablar de modas, de géneros, de influencias y de fórmulas perfectas.
En el caso de Superman, la única palabra que se podría utilizar sería la de institución.
Durante más de siete décadas, el primer súperheroe de cómic, genuinamente entendido, lleva siendo una imagen que Hollywood encuentra tan estimulante como temible.
En el caso de Superman, la única palabra que se podría utilizar sería la de institución.
Durante más de siete décadas, el primer súperheroe de cómic, genuinamente entendido, lleva siendo una imagen que Hollywood encuentra tan estimulante como temible.
A pesar de lo que pudiera parecer, el cine se ha acercado a él menos de lo debido.
Y siempre, hasta en las mejores adaptaciones, se ha tenido la sensación de que no se ha podido ofrecer la película definitiva sobre Clark Kent.
Y siempre, hasta en las mejores adaptaciones, se ha tenido la sensación de que no se ha podido ofrecer la película definitiva sobre Clark Kent.

Allá por 1938, el cómic veía la luz por primera vez.
Nacía el inmigrante interplanetario hecho a sí mismo, el becario enclenque con alma de maromo justiciero, aquel invencible hombre volador que acabaría con gángsters y líderes totalitarios.
Nacía el inmigrante interplanetario hecho a sí mismo, el becario enclenque con alma de maromo justiciero, aquel invencible hombre volador que acabaría con gángsters y líderes totalitarios.

El cine tardó cuarenta años en adaptarlo a todo lujo. Hasta entonces, sólo se había acercado a Superman en el terreno del serial o de la aventura de derribo.
En 1978, se convertía en protagonista, y lo hacía dentro de una de las películas más vistas de todos los tiempos.
En 1978, se convertía en protagonista, y lo hacía dentro de una de las películas más vistas de todos los tiempos.

"Superman" supuso también primera evidencia de una tendencia hoy general.
Para sobrevivir, las superproducciones de Hollywood necesitaban importar de terrenos no propiamente cinematográficos y, a la vez, reivindicar géneros considerados menores.
Para sobrevivir, las superproducciones de Hollywood necesitaban importar de terrenos no propiamente cinematográficos y, a la vez, reivindicar géneros considerados menores.

Las dos primeras películas de Superman protagonizadas por Christopher Reeve suponen un buen par de espectáculos y definieron gran parte del estilo de las mega adaptaciones de cómic.
Y, para muchos, son parte de nuestra educación sentimental. Porque Reeve sería indiscutible Maromo del Año, si esto se escribiera en 1978.
Y, para muchos, son parte de nuestra educación sentimental. Porque Reeve sería indiscutible Maromo del Año, si esto se escribiera en 1978.

Sin embargo, este "Superman" no deja de ser una traslación ingenua en muchos aspectos. Sobre todo, vista en retrospectiva.

Porque Superman es un personaje que, si se narrase con la debida miga, podría quedar definido como la metáfora de la gloria y angustia yanqui, en todas sus victorias y todos sus fracasos.
Es ese vigilante del mundo, venido de otro planeta, que asume una bandera con demasiada confianza y lleva todo el peso de la salvación humana sobre los hombros.
Es ese vigilante del mundo, venido de otro planeta, que asume una bandera con demasiada confianza y lleva todo el peso de la salvación humana sobre los hombros.

Mientras, y desde los tiempos de Reeve, las adaptaciones del Hombre de Acero se han movido entre la modestia y la decepción.

Por un lado, ha quedado circunscrito al terreno del dibujo animado y, por otro, a las buenas intenciones de dos series de televisión: "Lois & Clark" y "Smallville".
En ambas, se insiste más en la realidad cotidiano-romántica del personaje, y menos en su dimensión política y sociológica.
En ambas, se insiste más en la realidad cotidiano-romántica del personaje, y menos en su dimensión política y sociológica.

Pero, especialmente "Smallville", ha sido antorcha de que al público le sigue gustando Superman. La serie, protagonizada por Tom Welling, terminará presuntamente este año, tras diez temporadas.
Y los targets que se merendó el pasado viernes evidencian que se irá por la puerta grande.
Y los targets que se merendó el pasado viernes evidencian que se irá por la puerta grande.

En 2006, y tras muchísimos proyectos presentados y descartados, veía la luz un nuevo Superman cinematográfico, con un buen elegido Brandon Routh y dirigido por Bryan Singer.

Se aprovechaba así el revamp del cómic cinematográfico, tras los "X-Men", del propio Singer, y el retuneo oscuro de Batman, propuesto por Christopher Nolan.

"Superman Returns" fue disfrutada y aplaudida como una buena actualización del mito, pero no quitó el sueño a nadie y los resultados de taquilla no fueron los esperados.
Quedó como uno de esos prototípicos estrenos de verano, que se dan el castañazo en casa y se salvan gracias a su gira internacional.
Quedó como uno de esos prototípicos estrenos de verano, que se dan el castañazo en casa y se salvan gracias a su gira internacional.

Warner Bros. no se mostró interesada en repetir la aleación Singer-Routh para posibles secuelas. Pero nunca digas nunca, sobre todo si se cambian los ingredientes y se pone tierra de por medio.
Así, entre la falta de originalidad y la necesidad de emprenderla de una vez por todas con Kal-El, la Warner ha anunciado que prepara y despliega nuevo proyecto supermaniano.

Ya ha contratado a Zack Snyder como director, a Christopher Nolan como productor ejecutivo y al experto en cómics David S. Goyer como guionista.
La prensa se ha apresurado a dar nombres sobre posibles señores para incorporar al mito, desde los que ya lo han interpretado, como Brandon Routh o Tom Welling, hasta los eternos aspirantes a este tipo de papeles, como Henry Cavill o Matthew Bomer.
La prensa se ha apresurado a dar nombres sobre posibles señores para incorporar al mito, desde los que ya lo han interpretado, como Brandon Routh o Tom Welling, hasta los eternos aspirantes a este tipo de papeles, como Henry Cavill o Matthew Bomer.

Nathan Fillion y, sobre todo, Jon Hamm suenan como candidatos fuertes, en el caso de que se explotara el lado crepuscular del personaje.

En cualquier caso, tenemos una buena sensación.
Zack Snyder, el director de "300" y "Watchmen", es todo un artificiero posmoderno y, a veces, resulta un auténtico virtuoso.
Zack Snyder, el director de "300" y "Watchmen", es todo un artificiero posmoderno y, a veces, resulta un auténtico virtuoso.
Snyder y Nolan pueden crear un tándem lo suficientemente ambicioso para que este nuevo Superman sea una propuesta, como mínimo, llamativa.

El estreno está previsto para 2012.
De momento, subiremos a lo más alto del Daily Planet, nos tiraremos al vacío y confiaremos eternamente en que nuestra salvación sea rápida, alada, roja, azul y bien fornida.
De momento, subiremos a lo más alto del Daily Planet, nos tiraremos al vacío y confiaremos eternamente en que nuestra salvación sea rápida, alada, roja, azul y bien fornida.
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