Thursday, December 30, 2010

Sexy "Glee"


"Glee" tiene muchas virtudes, algún que otro defecto y, para nuestro interés maromial, unos muchachos infartantes.


Ya lo decíamos ayer a propósito de Gene Kelly: cantar y bailar también puede ser asunto de caballeros, y no debería pensarse como disminución de ninguna virilidad.


Empecemos con Cory Monteith, la romántica voz de "Glee", que interpreta al quarterback in love, Finn Hudson.
En la serie, se insiste continuamente en que Finn es soso y un poco bobo; como sus compañeros, la irrupción del número musical lo transforma y lo hace inmortal.


No hay nada que exprese mejor la tristeza y desorientación adolescente de Finn que la vibrante voz de Cory Monteith.
Y no hay nada que nos deje más pasmados que los momentos donde ataca con fuerza la batería.


El cariño que despiertan actor y personaje no hace sino crecer. Porque, con Cory, parece que nada malo puede pasar.


Si cuando Finn toca la batería, hay que abrir la ventana para que entre aire, hubo que pedir las sales cuando contemplamos las axilas de Puck.


Más sensual y picante que Finn, amigo y rival, Noah Puckerman es el capullo oficial del high school.


Puck nos conquistó pronto.
Sobre todo, cuando se reveló que era un limpiapiscinas adicto a las maduritas, que consideraba la actuación la mejor manera de seguir procurándose cougars.


La cresta y los morritos bradpittescos de Mark Salling se han hecho motivo de admiración general.
Pero tenemos la sensación de que "Glee" lo desaprovecha notoriamente, dejándolo en un injusto segundo plano.


Cuando le dan la oportunidad de brillar, sus cálidas y versátiles cuerdas vocales hacen olvidar la cresta, las axilas y a cualquier otro guapo de "Glee".


Salling ha sido inquieto músico desde hace buen rato.
Así, ha aprovechado su participación en la serie para lanzar un disco enteramente personal, que lleva el título de "Pipe Dreams".


En los labios de Rachel Berry, ha habido espacio para Finn, para Puck, y en la primera temporada, también para Jesse St. James.


Este malvado Jesse fue el personaje con el que brilló el espabilado Jonathan Groff.
Una vez más, "Glee" recurría a Broadway para trufarse de fulgor.


Con sólo veinticinco años, Jonathan ya sabe mucho sobre pisar escenarios y conquistar corazones.


Abierta y orgullosamente gay, Groff es también el mejor amigo de Lea Michele, desde que coincidieron en la obra "Spring Awakening".


Detrás del escenario, no le casca huevos en la cabeza como sucedió en la serie.
La quiere mucho, y fue responsable de que Lea y Ryan Murphy - el creador de "Glee" - se conociesen.


Sí, echamos de menos a Jesse en esta segunda temporada.
En contrapartida, hemos encontrado un nuevo motivo de distracción calenturienta: los abdominales de Mike Chang.


En la season premiere, aparecía el bailarín sin camiseta, en dirección a Tina y derecho a nuestras ensoñaciones libidinosas.


Este segundo año de "Glee", Harry Shum, Jr., ha ganado más protagonismo y, a todas luces, lo merecía.


Como bailarín, es un asombroso elástico, que encuentra una pareja perfecta en el huracán Brittany.


Y, como actor y presencia, nos resulta tan adorable como sexy.
Harry Shum, Jr., no se atreve a cantar, hecho que encontró su divertida escenificación en el aplaudible número "Sing!".


Este 2010, continuaremos moviéndonos al ritmo que marcan estos súper nenes, idóneos remedios contra cualquier sombra de aburrimiento.
Here we go!

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