Monday, January 10, 2011

Ganas de Drama


En la carrera hacia los Oscars, se perfila una buena competidora.
Como "The Kids Are All Right", "Rabbit Hole" trasciende el circuito independiente y se hace uno de los deberes de la temporada, tanto para los cinéfilos como para los académicos hollywoodienses.


"Rabbit Hole" ilustra los inconsolables días de un joven matrimonio que ha perdido a su hijo en un accidente.
Es una radiografía del dolor, de las que interesan a directores como Rodrigo García o González Iñárritu; en este caso, abordada con una secreta delicadeza y una reserva sentimental de lo más sofisticada.


Desde que se anunció que John Cameron Mitchell proyectaba película con Nicole Kidman y Aaron Eckhart, hubo apremiante necesidad de ver el resultado.
Y ese resultado es perfecto. El guión de la película aborda todas las aristas de la tragedia, presentando una inquietante relación entre la vida cotidiana y la pena interior de sus protagonistas.


Lo hace con un gusto exquisito, con un final que se revela como el más oportuno y poético para una historia como ésta.
Sin embargo, "Rabbit Hole" es esa película virtuosa de la que me olvidaré mañana. Porque en su necesidad de depuración dramática, se ha quedado sin pasión.


Quizá el problema resida en la inevitable comparación con las dos películas anteriores de John Cameron Mitchell: "Hedwig & The Angry Inch" y "Shortbus".


Pueden no ser tan perfectas, pero tenían un voltaje bigger than life que "Rabbit Hole" no posee.
"Hedwig" tiene el factor maravilla. "Shortbus" revuelve.


Mientras, "Rabbit Hole" es ese césped bien cortado, que habla de un cine armónico que no está de moda.
Porque vivimos en una época donde las películas deben ser más entusiasmantes que redondas.


Si "Rabbit Hole" es prueba del camaleonismo de John Cameron Mitchell, me parece genial.
Lo que no encontraría demasiado sugerente es si supone un cambio de rumbo en su carrera. Que, para ganar premios, prestigio y respeto, se olvidara de su frescura anterior.


Bien sabe que los Oscars no son muy proclives a considerar comedias o macarradas como sus motivos de interés.
Y en cierta manera, el asunto de la nueva película de Mitchell podría ser un fenómeno parecido al de Pedro Almodóvar.


Las intenciones de Almodovar de refinarse para llenarse de honores han sido notables desde hace muchos años.
Pero, en cambio, nunca ha alcanzado ningún equilibrio, porque el director manchego no conoce esa palabra.
Precisamente por eso, su cine, lleno de defectos, ha seguido siendo polémico y apasionante.


En "Rabbit Hole", no se nota a Mitchell. En cualquier película de Pedro, se lo sigue sintiendo y de qué manera.
Pero, de fondo, llueve la misma pregunta sobre la obra de ambos autores. ¿Hacerse mayor conlleva ganas de dramón?


"Mujeres al Borde de un Ataque de Nervios" no ganó el Oscar, pese a ser mucho mejor que la película que lo ganaría diez años después: "Todo Sobre Mi Madre".
Si ambas versan sobre lo mismo - una mujer que debe resignarse a quedarse sola -, tonos, intenciones y resultados difieren notablemente.


Quizá lo que ocurra es una cuestión de edad.
Tal vez, John Cameron ha dejado de salir de fiesta, ha cambiado de amistades y ha ascendido socialmente, como le ocurrió a Almodóvar. El enfant ya no es terrible.


En cualquier caso, ambos señores talentosos nos aseguran esa excitación que siempre debe exigirse al cine.
Entre la anticipación que despiertan sus películas como la discusión que generan, hasta sus equivocaciones se nos hacen tan benditas como sus aciertos.
Nunca deberían volver atrás, por mucho que se lo pidamos en ocasiones.


Y si lo de Pedro no queda claro, sólo basta con contemplar la primera imagen de su próxima película, "La Piel Que Habito", que se estrena el próximo mes de septiembre.
Nos presenta a Antonio Banderas y Elena Anaya en enigmática tesitura.


¡Viva!

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