
Los doctores han sido héroes en las más espectaculares series.
En cambio, el señor que escucha al desorientado y trata la mente nunca había sido protagonista hasta "In Treatment".

Explorar dramáticamente una sesión de terapia podría considerarse, a priori, como un buen argumento para cualquier ficción que se precie.
Pero la psicología y la psiquiatría han sido abordadas muy puntualmente por la televisión.
Pero la psicología y la psiquiatría han sido abordadas muy puntualmente por la televisión.

Porque, al fin y al cabo, siempre ha sido mucho más televisiva una sangría a chorro que una parlanchina sesión de diván.

Sólo la muy literaria HBO podría atreverse a contarnos los días y trabajos de un terapeuta con la mayor fidelidad posible a la realidad: doctor y paciente, una conversación, dos asientos opuestos.

Las dos primeras temporadas de "In Treatment" están basadas, casi al pie de la letra, en una serie israelí de gran éxito llamada "BeTipul".
En los cuatro primeros días de la semana, un terapeuta recibe en su domicilio a sus pacientes.
El viernes, él mismo acude a su propia psicóloga y supervisora.
En los cuatro primeros días de la semana, un terapeuta recibe en su domicilio a sus pacientes.
El viernes, él mismo acude a su propia psicóloga y supervisora.

En "In Treatment", el siempre envolvente Gabriel Byrne incorpora al Doctor Paul Weston.


La reconstrucción de la terapia más ortodoxa está abordada con tanto morbo como miga.
La tensión inherente, los tiempos muertos, las violentas discusiones que inician los pacientes cuando quedan en evidencia, las emotivas revelaciones y, de vez en cuando, la inevitable transferencia erótica.

El Doctor Weston escucha, responde y trata, a veces con notorio éxito.
Sin embargo, su propia sesión de los viernes revela a un hombre insatisfecho, doliente y alérgico al cambio, cada vez más distanciado de su familia y disconforme con los férreos límites de la profesión.
Sin embargo, su propia sesión de los viernes revela a un hombre insatisfecho, doliente y alérgico al cambio, cada vez más distanciado de su familia y disconforme con los férreos límites de la profesión.

A lo largo de la serie, la relación entre pesimismo y esperanza se revela como el subtexto más poderoso.
En las conversaciones, se dilucidan los problemas de los individuos contemporáneos, desde los más frívolos hasta los más profundos.
En las conversaciones, se dilucidan los problemas de los individuos contemporáneos, desde los más frívolos hasta los más profundos.

Las deudas del pasado, la sexualidad, la imagen social, las relaciones familiares y la soledad ocupan grandes porciones de la preocupación de los seres de "In Treatment".

"In Treatment" es un experimento televisivo, que no ha acabado de funcionar del todo.
Su primera temporada se emitía de lunes a viernes, con un episodio al día.
La dificultad del seguimiento diario - especialmente para una serie tan contemplativa y, a veces, tan inmensamente triste - quedó claro en los datos de audiencia.
Su primera temporada se emitía de lunes a viernes, con un episodio al día.
La dificultad del seguimiento diario - especialmente para una serie tan contemplativa y, a veces, tan inmensamente triste - quedó claro en los datos de audiencia.

Las restantes entregas han agrupado los episodios en una ración semanal de dos días consecutivos.

La tercera temporada, que terminaba el último diciembre, ha pasado un poco desapercibida, pese a que la serie volviera a ofrecer lo mejor de sí misma.
En cualquier caso, "In Treatment" ya es la Cenicienta de la HBO: ese brillo secreto.
En cualquier caso, "In Treatment" ya es la Cenicienta de la HBO: ese brillo secreto.

Además del anunciado retorno de Debra Winger, este tercer año nos ha entregado a un personaje que nos interesa particularmente.

Se trata de un gay teen llamado Jesse D'Amato, toda una alternativa antipática y promiscua al Kurt de "Glee",
Este Jesse ha sido interpretado por Dane DeHann, niñato descubrimiento que veremos en lo próximo de "True Blood".
Este Jesse ha sido interpretado por Dane DeHann, niñato descubrimiento que veremos en lo próximo de "True Blood".

A "In Treatment" se le puede achacar que tiene una estructura demasiado artificial.
Pese a que encuentre recursos para airear sus argumentos, se la nota en ocasiones atrapada en sus cuatro paredes o detenida a la fuerza en pacientes menos interesantes que otros.
Pese a que encuentre recursos para airear sus argumentos, se la nota en ocasiones atrapada en sus cuatro paredes o detenida a la fuerza en pacientes menos interesantes que otros.

Pero, en lo que respecta a guión e interpretaciones, se alínea entre lo mejor que se ha emitido en televisión durante los últimos años.

"In Treatment" puede inquietar y hacer pensar al espectador, del mismo modo que lo haría si acudiese a una terapia para desmadejar su existencia.
Por ello, se recomienda acudir a esta consulta televisiva con calma y sin miedo.
Por ello, se recomienda acudir a esta consulta televisiva con calma y sin miedo.
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