
Sin temor a error, podría considerarse como el mejor culebrón vampírico jamás perpetrado. "True Blood" recoge toda la tradición de los seriales de terror y los dosifica.
Así, se obtiene un resultado que entremezcla el sangrante entretenimiento con un discurso profundo e inteligente.
Así, se obtiene un resultado que entremezcla el sangrante entretenimiento con un discurso profundo e inteligente.

El argumento parte de una saga de novelas escritas por Charlaine Harris, donde la novedad consiste en introducir a los vampiros como una realidad social.
Han salido de sus tumbas, de la misma manera que los homosexuales salen del armario.
Y, como cualquier minoría, los vampiros reivindican sus derechos civiles.
Han salido de sus tumbas, de la misma manera que los homosexuales salen del armario.
Y, como cualquier minoría, los vampiros reivindican sus derechos civiles.

La reacción de los mortales es variada y contradictoria, desde los que suspiran por los peligrosos encantos de los no-muertos hasta quienes los consideran criaturas infernales y fundamentalmente asesinas.

Entre los vampiros, unos apuestan por la conciliación con los vivos, y otros, en cambio, deciden radicalizarse como respuesta a la persecución y la humillación.

El subtexto de "True Blood" ilustra la dificultad de la sociedad para entender a los distintos, y curar las heridas resultantes de sus luchas.

La historia de amor entre Sookie y Bill expresa la posibilidad de la tolerancia y la convivencia entre mortales y vampiros.
Pero las dificultades con las que se enfrentan no son pocas, azotados por la violencia que eclosiona a su alrededor.
Pero las dificultades con las que se enfrentan no son pocas, azotados por la violencia que eclosiona a su alrededor.

Si asumir la diferencia es difícil, lo será aún más en un sitio como Bon Temps, vulgar pueblo de Louisiana, que resume la naturaleza desposeída e ignorante de la América profunda.

Un sitio donde los blancos son tan pobres como los negros, todos hablan como salidos de una soap opera y no hay más horizonte que los trabajos alienantes, las borracheras, las peleas y los polvos ocasionales.

La realidad vampírica los asusta, pero, a la vez, la verán como un escape para el aburrimiento.
Es el caso de Jason, el bobalicón hermano de Sookie, que se deja seducir por la adictiva sangre de los no-muertos.
Es el caso de Jason, el bobalicón hermano de Sookie, que se deja seducir por la adictiva sangre de los no-muertos.

La apabullante espectacularidad de la serie se complementa con la progresiva revelación de que los vampiros no son las únicas criaturas sobrenaturales que pueblan el mundo.

La telepatía de Sookie es la primera pista, seguida por las metamorfosis de Sam Merlotte o los poderes de la ménade Maryann.

La primera temporada ilustra el inicio de la apasionada relación entre Bill Compton, el primer vampiro que llega a Bon Temps, y Sookie Stackhouse, la aguerrida camarera del bar del lugar.

Las fechorías de un asesino en serie desatan las tensiones entre humanos y chupasangres.
Mientras, el lado oscuro y delictivo de la realidad vampírica hace acto de presencia, con la corrupción devenida del tráfico y la adicción de la V-blood.
Así mismo, aparece Fangtasia, discoteca de placeres, comandada por Eric Northman.
Mientras, el lado oscuro y delictivo de la realidad vampírica hace acto de presencia, con la corrupción devenida del tráfico y la adicción de la V-blood.
Así mismo, aparece Fangtasia, discoteca de placeres, comandada por Eric Northman.

La segunda temporada incide en el carácter vengativo de Eric y su séquito que se oponen ferozmente a la fanática Hermandad del Sol, iglesia antivampírica, que funciona como una parodia de las sectas norteamericanas.

Por otro lado, irrumpe Maryann, con sus orgías y sus apocalípticos planes, ejemplo de la necesidad alanballesca de caricaturizar a las hippies pasadas de fecha.

Tanto la represión como el desmadre son satirizados y puestos en solfa, de la misma manera que lo hicieron en "Six Feet Under".

Erótica, golfa e hipnotizante, con un diseño de producción a la altura de las circunstancias, "True Blood" es una de esas series de las que nunca tendremos suficiente.

Es cierto que no gusta a todo el mundo y puede dejar indiferente a muchos.
Pero somos legión los que preferimos ladear la cabeza y ofrecer la yugular a su seductora incisión.
Pero somos legión los que preferimos ladear la cabeza y ofrecer la yugular a su seductora incisión.
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